El juego de la vida

el juego de la vida

El juego de la vida es un aut√≥mata celular creado por John Horton Conway, el que fuera un c√©lebre matem√°tico de nuestros tiempos. Lamentablemente y seg√ļn algunas fuentes, el Covid-19 cobr√≥ la vida del genial matem√°tico, gran exponente de esta ciencia en los a√Īos modernos. Debido a esta noticia se han disparo en Google las b√ļsquedas con este t√©rmino: ‚Äújuego de la vida‚ÄĚ. A continuaci√≥n, una breve descripci√≥n de las bases y fundamentos del juego de Conway y del libro de Florence Scovel Shinn: ‚ÄúEl juego de la vida‚Ķ y c√≥mo jugarlo‚ÄĚ, este √ļltimo, dejando claro que es un buen libro, solo hace aparici√≥n en esta b√ļsqueda por la similitud en los nombres y se aleja un poco de las ideas planteadas en el juego matem√°tico.

El juego de la vida… y cómo jugarlo, de Florence Scovel.

Empezamos r√°pidamente describiendo este libro, que podr√≠a considerarse un libro de superaci√≥n personal o con un car√°cter filos√≥fico. Su frase inicial, ‚ÄúLa mayor√≠a (‚Ķ) considera la vida como una batalla, pero la vida (‚Ķ) es un juego‚ÄĚ da una idea de lo que veremos en este libro.

M√°s las ideas del autor no se quedan all√≠ y brinda buenos consejos que podemos aplicar a la vida cotidiana, conceptos que se deben de estudiar para poder aplicarlos correctamente, para sentir la conexi√≥n entre lo que pudiese considerarse terrenal y lo divino, la naturaleza, la fe, el ser feliz, ofreciendo en sus p√°ginas un camino. Enseguida nos viene la obra de Paulo Coelho a la mente y las ideas de su libro El Peregrino, que nos hace entender, que lo realmente maravilloso se esconde en la simpleza de lo cotidiano, en las ma√Īanas, en los amores.

Una vez mencionadas, se recomiendan ambas obras, pues el recorrer de las calles de la vida después de leer un par de libros como estos, se hace más placentero.

El juego de la vida de Conway

Sin embargo, los libros anteriores no opacan ni por asomo lo que nos presenta esta obra de arte creada, o descubierta, o encerrada si se puede utilizar esta palabra, por el joven de nacionalidad británica, que sin saberlo o sabiéndolo a medias, había encontrado una pizca de magia, de vida, de sencillez y de grandeza, en un algoritmo matemático de no más de dos líneas.

Para las personas que consideran al juego un desafío de programación y nada más, empezamos este artículo de manera un poco teórica y más puntual.

Conway, nacido en Liverpool en el a√Īo 1937, se destac√≥ por aportes matem√°ticos a la teor√≠a de conjuntos y en la teor√≠a de juegos, realiz√≥ estudios en la Universidad de Cambridge y fue Miembro de la Royal Society y la Academia Estadounidense de las Artes de la Ciencia.

El juego creado por este hombre en 1970, llamado juego de la vida, es un juego donde no hay jugadores, es decir no necesita de una acción por parte del jugador y dicho de una manera más técnica es un proceso que no necesita de entradas.

Para poder explicar el juego se hacen necesarios algunos conocimientos básicos y no tan básicos de diferentes ciencias. Se tratarán de explicar las reglas de la manera más simple a la vez que explicamos de qué va este juego.

Podemos imaginarnos a cualquier proceso de la vida real como un sistema, un sistema cuenta con entradas, que modifican las condiciones iniciales o parámetros iniciales del proceso, a medida que sucede este proceso, este puede sufrir perturbaciones externas y como resultado de todos esto factores obtendríamos una salida o un resultado, esta idea de manera general se puede aplicar a cualquier campo.

Una vez explicado esto, en el juego, la evolución del proceso está determina por las condiciones iniciales, es decir no necesita una entrada o estímulo externos.

El juego estar√≠a formado por un tablero dividido en cuadr√≠culas, en cada cuadr√≠cula estar√≠an las llamadas ‚Äúc√©lulas‚ÄĚ, por tanto, si lo pensamos, cada c√©lula podr√≠a tener ‚Äúocho‚ÄĚ c√©lulas vecinas: arriba, abajo, izquierda, derecha y diagonales.

Estas c√©lulas tienen un estado binario, es decir solo pueden tomar valor ‚Äú1‚ÄĚ o ‚Äú0‚ÄĚ, ‚Äúvivas‚ÄĚ o ‚Äúmuertas‚ÄĚ.

La ‚Äúc√©lulas‚ÄĚ, siguiendo la jerga de la biolog√≠a ‚Äúevolucionan‚ÄĚ con el tiempo, que en el juego podr√≠an llamarse turnos.

A medida que pasa el tiempo, es decir, a medida que pasan los turnos se actualizan el estado de las ‚Äúc√©lulas‚ÄĚ siguiendo un par de reglas:

  • La c√©lula que est√© muerta, si tiene exactamente 3 c√©lulas vecinas vivas nacer√° en el pr√≥ximo turno.
  • Una c√©lula que est√© viva, si tiene 2 o 3 c√©lulas vecinas vivas sigue viva, si no se cumplen estas condiciones morir√° en el pr√≥ximo turno por “soledad” o “superpoblaci√≥n”, t√©rminos interesantes, por no decir un poco c√≥micos o filos√≥ficos.

Ahora empieza lo interesante, en este mosaico siguiendo estas reglas u ‚Äúorden natural‚ÄĚ por decirlo de alg√ļn modo, se empiezan a dibujar o empiezan a mostrarse patrones, es decir, figuras similares a objetos conocidos, o elementos muy bellos y particulares, estos elementos pueden desaparecer por completo y aparecer en un futuro de igual manera en otro punto del tablero, o pueden estar presentes en incontables ‚Äúgeneraciones‚ÄĚ y de la nada desaparecer sin dejar rastro. Un nombre genial para tan fascinante juego, el juego de la vida.

¬ŅQu√© tiene este juego de especial? ¬ŅEn qu√© radica su atractivo?

Quiz√°s en tan poco no hayamos podido capturar la esencia del juego y es l√≥gico, no todos los d√≠as alguien captura al infinito, pero este par de sencillas reglas que a lo largo de los a√Īos han sufrido modificaciones, hacen de este juego una propuesta muy interesante.

El infinito que representa dicho juego, algo sumamente simple y bello si se logra entender todo lo oculto en un par de líneas de código, la vida, el amor, todo podría ser descrito u explicado así de sencillo. Las posibilidades sin fin, lo insignificante que puede parecer todo ante la aleatoriedad de la vida. Quizás sea difícil de ver, pero es fascinante, por no decir hermoso tanta magia en tan poco.  Realmente nunca habíamos sentido tan cercanas, tan finas y elegantes a la matemática y sus amigas las demás ciencias.

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